El uso consecuente de una terminología bien definida en la empresa es la pieza clave para la creación de una marca con éxito.

Según la Sociedad Fraunhofer la “información” proporciona una media de más del 50% del valor total que aporta un producto: Esto incluye:

  • la eficiencia en el manejo de los productos
  • la prevención del uso indebido (documentación para el usuario)
  • la determinación de la valoración de los productos (más del 20% depende de la información)
  • la promoción de nuevas compra (más de dos terceras partes de la decisión de compra depende de la información del producto)
  • la promoción de la calidad de los servicios y las ventas (más potencial para la innovación en el mercado)
  • la definición de la imagen de la empresa

Es decir, la competitividad global, la seguridad y la eficiencia de productos y aplicaciones dependen en gran medida de la calidad de su documentación asociada y de la correcta comunicación con proveedores, clientes así como entre los empleados de la propia empresa.

Una buena gestión de la terminología específica de su empresa no sólo protege a su marca global, sino que sienta también las bases para una comunicación unificada y una gestión del conocimiento coherente dentro de su empresa.

La terminología de una empresa define su marca e imagen y hace que sus clientes la asocien con la satisfacción de sus necesidades.